Fiebre alta, dolor de cuerpo, tos que no se va y un cansancio brutal. Así se está manifestando la influenza A (H3N2) subclado K, mejor conocida como la “súper gripe”, una variante que ya puso en aprietos a los sistemas de salud en varios países.
Los síntomas suelen aparecer entre dos y cuatro días después del contagio e incluyen fiebre repentina, dolor muscular y articular, dolor de cabeza y garganta, congestión nasal, estornudos, pérdida del apetito y una tos seca persistente que puede durar semanas.
Destaca por su alta capacidad de transmisión, lo que ha provocado brotes atípicos y tempranos en Europa, Asia y Oceanía. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que el hemisferio norte enfrenta un incremento estacional de virus respiratorios, con predominio del H3N2.
En Europa, el Reino Unido es el país más afectado, seguido de España, Alemania, Francia e Italia. Se estima que la variante K ya circula en más de 30 países europeos.
En Oceanía, el brote arrancó desde agosto en Australia, y también hay casos en Nueva Zelanda; en Asia, Japón es el único país con brotes confirmados de esta variante hasta ahora; y en América del Norte, la lista ya incluye a Estados Unidos, Canadá y México.
Como se informó anteriormente, nuestro país confirmó su primer caso de influenza A (H3N2) subclado K, sumándose al grupo de naciones con registros oficiales.
Aunque América Latina y el Caribe aún no reportan casos confirmados, países como Perú ya activaron alertas epidemiológicas para reforzar la vigilancia, prevención y atención médica.
La recomendación es clara: vacunarse, extremar cuidados y acudir al médico ante síntomas fuertes, porque esta no es una “gripita” cualquiera.

