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Un hospital que abre, pero no cura

Un hospital que abre, pero no cura

La urgencia es evidente. Las imágenes de cientos de pacientes formados durante horas en el viejo Hospital General Agustín O’Horán no solo reflejan la saturación del sistema de salud en Yucatán, sino también la desesperación de quienes esperan una cita médica como si fuera un privilegio y no un derecho.

Frente a ese panorama, el anuncio de la apertura del nuevo hospital parecía una respuesta impostergable. Sin embargo, la realidad apunta hacia otro escenario, pues, aunque se inaugure, no será plenamente funcional.

Este ya acumula varias fechas de probables aperturas. Han dicho que en febrero de este 2026 y luego que no, que en marzo y pronto dirán que “no le falta mucho”. Las declaraciones oficiales y técnicas coinciden en el punto de que el proceso es delicado, cuidadoso y sometido a estrictas medidas de seguridad médica. Nadie lo discute. Lo preocupante es que, aun cortando el listón, el hospital no contará con el equipo médico necesario para atender de manera efectiva a las y los yucatecos.

Un hospital sin equipamiento completo es un edificio vacío. Camas sin monitores, quirófanos sin instrumental, áreas de diagnóstico sin tecnología y personal médico limitado convierten la inauguración en un acto simbólico, es decir más político que sanitario.

La salud no se resuelve con discursos ni con recorridos de supervisión, se garantiza con infraestructura operando al cien por ciento.

La visita del gobernador Joaquín Díaz Mena y del director del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, en diciembre pasado, alimentó la expectativa de una apertura cercana. Posteriormente, la Secretaría de Salud estatal ajustó la fecha y prometió que marzo sería el último retraso. Pero más allá del calendario, hay una pregunta que sigue sin respuesta: ¿será que el hospital pueda brindar la atención real desde el primer día?

Mientras tanto, la presión continúa recayendo sobre el viejo O’Horán, que opera rebasado y con largas filas que evidencian el colapso cotidiano del sistema. Abrir un nuevo hospital sin el equipo médico indispensable no aliviará esa carga, solo la redistribuirá momentáneamente y generará una falsa sensación de avance.

Yucatán no necesita inauguraciones apresuradas ni edificios para la foto, necesita hospitales que funcionen, que atiendan, que salven vidas.

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