En Yucatán ya se siente el viento de finados, ese aire fresco que anuncia la llegada del Hanal Pixán y que, más allá de marcar el cambio de temporada, representa un símbolo espiritual profundamente arraigado en la cultura maya.
De acuerdo con la tradición, estas ráfagas anuncian el regreso de las almas que vuelven desde el más allá para convivir unos días con sus seres queridos. Aunque meteorológicamente el fenómeno se asocia con el inicio del otoño, para las familias yucatecas es el aviso sagrado de que los caminos entre el cielo y la tierra comienzan a abrirse.

