En Yucatán, hablar de prevención no es un tema nuevo, sino una lección aprendida a fuerza de huracanes. Experiencias como las de Gilberto e Isidoro marcaron a generaciones que entendieron que la seguridad empieza antes de que llegue la tormenta.
Hoy, gracias a esa memoria colectiva, el estado mantiene una sólida cultura de prevención ante desastres naturales. Las familias saben cómo actuar, las autoridades coordinan protocolos con anticipación y la gente participa activamente en los simulacros y alertas.

